jueves, 29 de noviembre de 2007

cuatro


















uno.


me duele la uña del dedo gordo del pie derecho.
ayer, mientras la cortaba, sangró.

sé que está encarnada hace años y que la corto mal y que no me preocupo de su limpieza.
ya sé todo eso.
pero, rehuyo cortarla, medio que me asusta medio que me duele.

hago la cuenta y son seis años de ser mi propia castradora de uñas.
cuando lo hacía Él yo corría por la casa escapándome. Lo hizo hasta que yo cumplí catorce.

luego vino lo demás

una gitana en la plaza, gritando ‘hijo de puta, hijo de puta, a los cuarenta te llegará la hora’
él siguió caminando sin prisa, como si los insultos no fueran en su contra, como si mi mano apretando la suya le diera el deber de tener cojones.

mi mano de pendejita cayendo en cuenta de la fragilidad



él cumplió años un día de sol, yo uno de tormenta.
él me cortaba las uñas.
él me las cortó hasta los catorce.
él se cortaba las uñas.
él, también, se cortó el cuello.

y todavía no cumplía cuarenta.

ayer, cuando vi la sangre en mi dedo, me cagué de risa ‘este viejo culiao, siempre tan florerito’.






dos.


sale de la ducha con los pies mojados y fríos.
ojala te salgan sabañones, dice su novia.
ojala se te pudra el coño, responde él.


ríen.
(y el eco de sus risas en el baño les asusta)


la chica le ayuda a secarse. él juega con su pelo frente al espejo. la chica se esmera en los pies, no quiere nada de humedad entre los dedos. él juega con su pelo frente al espejo. la chica busca un cortauñas.

shic, shic.


cuando él cumplió 12 años su perro lo mordió. en la sala de urgencias se oían los gritos de un chico al que le amputaban un brazo. shic, shic, shic, shic.

la chica sabe mucho de limpieza. busca hombres sucios para mantenerse siempre ocupada. le gusta tirar huevos duros por el inodoro y escuchar el sonido de la cáscara chocando con la loza. shic.

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